Defensores de Derechos Migratorios: Caminando en Encrucijadas

By: 
Tania Morriz Díaz & Erika Murcia

Representantes del Michigan Immigrant Rights Center encuestaron a sus colegas sobre sus propias experiences navegando raza y otras posicionalidades en medio del panorama político actual.

* Originalmente publicado por Race Forward en su página web ColorLines aquí.

Nosotras trabajamos en el Michigan Immigrant Rights Center (MIRC) o el Centro de Derechos de Inmigrantes de Michigan, un centro de recursos legales con la misión de construir un ambiente donde las comunidades migrantes tengan “equidad y sentido de pertenencia.” Este es un mandato amplio en el ambiente actual.

Estamos conscientes que la migración en los Estados Unidos está firmemente arraigada en valores racistas. Nuestra experiencia navegando este marco intrínsecamente racista, en un contexto diverso y contra el trasfondo geopolítico de una identidad hegemónica de raza Blanca dominante, nos coloca en una posición compleja mientras lidiamos con temas como raza y otras posicionalidades.

Un primer paso crucial hacia la concientización es el reconocimiento de nuestras propias posicionalidades y privilegios. Sin tal conciencia, las limitaciones nos impiden a desempeñar un rol efectivo y restringe nuestra comprensión sobre las dinámicas de poder. Nosotras encuestamos a nuestras colegas en relación a sus experiencias, y hemos incluido algunas de sus respuestas para reflexionar a lo largo de este artículo.

 “Yo soy graduada universitaria, de clase media, heterosexual, Cristiana protestante y todas estas identidades intersectan con mi raza y me dan privilegio, [ambas] en la sociedad en general y en relación a nuestros usuarios.”

  “Yo soy multiracial. Principalmente Indígena, y una amplia gama de otras razas. Soy trigueña. Soy consciente de mi color de piel más claro y comprendo cómo esto es un privilegio viniendo de comunidades que, a través de la colonización de nuestra vida, hemos heredado el racismo en forma de colorismo..”

Es elemental diferenciar entre reconocimiento de barreras raciales y la experiencia de opresión racial, la última es la que nuestros clientes más navegan. Ambas animan un deseo a usar cualquier privilegio que tenemos para terminar con el poder que es inconsciente y no crítico.

“Hay ciertos aspectos de mi experiencia personal que me dan perspectiva para simpatizar personalmente y  también motivan intencionalidad sobre como estar presente y dedicada a la lucha, pero mis privilegios me mantienen honestamente alineada como una aliada.”

“Nací en un campamento de refugiados. Haber nacido sin país me ofreció la oportunidad de concientización sobre mi posicionalidad como refugiada y me inspiró a trabajar como una defensora de los derechos de migrantes.”

 “Intento usar mi posicionalidad como una armadura para mis clientes y como una espada contra perspectivas de la sociedad sobre raza.”

Abogando por migrantes implica interacciones cotidianas repletas con el racismo tanto interpersonal como internalizado. Identificando y esforzándonos por ser tan conscientes como podamos en nuestro rol, nuestra lucha está enraizada en los ideales de la concientización racial. Creando “equidad y sentido de pertenencia”  es una tarea que abrazamos como una práctica consciente en nuestras interacciones dentro de nuestros espacios laborales.

 “… fácilmente soy capaz de navegar espacios habitados por otras mujeres blancas. Hay tantas mujeres blancas en el campo/mundo de la defensoría de derechos migrantes … al menos en Michigan … muchas veces me pregunto si tiene sentido para mí ser otra mujer blanca haciendo trabajo en este campo … en Michigan. Por ahora, trabajo para usar la respetabilidad que tengo en estos espacios por muchas de mis identidades, empujando a descolonizar y rechazar la perspectiva de proveedor de servicio dominante. Y convertirlo en menos blanco.”

 “Con colegas que son líderes en comunidades de color, el privilegio blanco es algo de lo cual necesito estar muy consciente mientras hablo … y mientras determinamos prioridades de defensoría colectivamente.”

 "Yo tengo tendencia a preferir y sentirme mas comoda con personas de color que con personas blancas. Sin embargo, también soy consciente que trabajó en un campo que está dominada por mujeres blancas. Intento no dejar que mis prejuicios afectan mi interacción con colegas.”

Como defensores de derechos de migrantes, nuestra interacción con el sistema legal nos expone además al racismo estructural en el terreno de migración.

“Tengo dificultad con la idea de que existen ‘migrantes merecidos’ y que eso sea medido a través de qué tan precaria ha sido su vida y que tan terrible ha sido el sufrimiento de una personal.”

“La ley de migración es racista! Personalmente siento que si no presiono por reformas y cambios que se esfuercen por la equidad entonces estoy básicamente justificando, habilitando y perpetuando una institución racista.”

“Comprendiendo que las leyes migratorias han sido siempre determinadas para perpetuar el dominio blanco y están siendo re-armadas en algunas nuevas maneras ahora mismo, promoviendo su límite es crítico en nuestro trabajo. Como persona blanca con privilegio, tengo la habilidad de elevar este fin con  audiencias  de personas blancas y líderes institucionales influenciando mi posición como ya lo hago … he llegado a comprender esto como una responsabilidad y no meramente una opción.”

Los defensores de derechos de migrantes tienen una posición particular en la inequidad racial que marca nuestra sociedad. Por lo tanto, existe una necesidad urgente de crear espacios valientes en nuestros lugares de trabajo para dialogar lo cual nos ayudará a reflexionar en nuestra práctica e interacciones cotidianas.

El objetivo de este artículo fue invitar a un proceso de diálogo, reflexión y acción para incorporar la praxis. Como Paulo Freire expresó en su libro  Pedagogía del Oprimido, “Sin un sentido de identidad, no puede haber una verdadera lucha.”